8 de junio de 2018

Narrativa transmedia



Me encanta ver que, en la feria del libro, cada año hay más casetas de infantil y juvenil donde, por deformación, o simple afición, me paro y me recreo viendo el tipo de libro que hay expuesto y escuchando los títulos por los que los chicos preguntan.

Me ha llamado muchísimo la atención  la reedición de toda la bibliografía de Enid Blyton. La verdad es que Editorial Juventud tiene un filón con la prolífera obra de esta gran escritora, sobre la que han hecho un trabajo de ilustración y maquetación, para las nuevas ediciones, francamente bueno. Reconozco que de pequeña me leí prácticamente todos sus libros y me ha encantado ver que vuelven con fuerza, cincuenta años más tarde.

Lo han intentado también con la colección de Celia, pero creo que sus historias se han quedado anticuadas para las niñas de hoy y esto me ha hecho reflexionar sobre los retos de adaptación de los escritores, a una sociedad que cambia a una velocidad de vértigo.

Durante siglos, los cuentos se transmitieron de forma oral, de padres a hijos, alrededor del fuego; formaban parte del acervo cultural de nuestra sociedad y hasta bien avanzada la edad media, se identifica la autoría de pocas obras.

El acceso a la educación, la imprenta, los viajes, la modernización, permite la aparición de muchísima obra escrita, igual que el gramófono potencia la creación musical, el cine la audiovisual e Internet, catapulta la creación digital anónima, en todos los ámbitos.

La creación distribuida atenta contra las grandes productoras de medios que, durante el siglo XX, monopolizaron los superventas en papel, cine y música. Ahora una persona cualquiera puede llegar a unas audiencias que incluso las grandes envidian e intentan captar, moviendo a los youtubers al papel, a los premios de literatura al cine o a los músicos a las series.

Las plataformas han dejado de ser estancas y la creación salta de una a otra, buscando alcanzar al mayor número de personas posibles y para conseguirlo, la creación muta y se transforma, con la premisa de que la creación sea distribuida y no se concentre en una sola plataforma, sino que alcance, de forma transversal y complementaria, al mayor número de entornos posibles y ahí, es donde entra la narrativa transmedia.

Un concepto que existe de siempre, pero sobre el que se está investigando desde hace unos años, para identificar las claves de la creación orientada a distintas plataformas-canales-mundos, no con conceptos reduntantes, sino de complementariedad.

Para esto lo primero que tenemos que aprender son las reglas de cada uno de los medios y cómo interactúan entre ellos, qué esperan los usuarios, cómo se consigue una experiencia positiva en cada plataforma, qué lleva a un consumidor, habitual de un medio, a dar el salto hacia otro y a resumen, entender cómo funciona este nuevo mundo multicapa, donde las capas no se colocan una encima de la otra, sino que se entrelazan e inteconectan en un espacio multidimensional que cambia con la interacción de cualquiera de sus partes.

Un mundo apasionante que presenta un reto descomunal para la creación del siglo XXI.

Os dejo una entrevita a Henry Jenkins, el máximo investigador de la narrativa transmedia.










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