22 de mayo de 2017

Olvid-Arte


No hay suficiente arena en el desierto
para enmudecer los ecos de tu voz.
No existe rincón en las estrellas
que no albergue el recuerdo del dolor.

Látigos, que aún hoy, rompen el silencio
del refugio que hube de inventar.
Palabras afiladas que cercenan,
sin piedad, lo que otrora fue real.

Se tambalean y cruzan las líneas
de lo cierto y lo irreal, de aquel mundo
que de la mano creamos y creímos
para luego descubrir, que era humo.

Humo negro, espeso y tóxico
que hoy, no puedo ya ni respirar. 
Nube de desilusión y engaño
que me arrastra a una espiral,

donde un lienzo de acuarela es mi pasado,
las lágrimas, gotas, que cual pincel
desdibujan trazos de mis recuerdos
perdidos, aquellos que ya enterré,
entre dolor, arena y estrellas.

Porque ellas me explicaron que fallaste.
Que odiarte no es el camino,
el camino es Olvid-Arte


Sylvia García 

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