24 de mayo de 2016

Redes sociales y dopamina :: La gratificación instantánea



¿Qué nos está pasando? Cada día empleamos más horas en las redes sociales, que parece se hayan convertido en parte de nuestra vida. Han dejado de ser un reflejo o una forma de comunicación de lo que hacemos, para convertirse en un generador de placer y motivación, REAL; Subo una foto y miro y vuelvo a mirar, cuántos likes tiene, cuántas veces se ha republicado, cuántos alcances he conseguido... 

El éxito social se mide en tráfico digital.

La red crece y las redes sociales se convierten cada día más en esa red por si caigo al saltar; el soporte para hacernos sentir bien. Publico un tweet, ya está en negrita, retweetean, agrego cuatro seguidores y... chute de dopamina: 'Molo', me siguen, me escuchan, me retransmiten.

Nuestro cerebro es pura neuroplasticidad, aunque no lo parezca, estamos diseñados para adaptarnos a los cambios y en la era digital, eso es lo que estamos haciendo. Nuestra exposición a la información red, más visual, más rápida, con palabras claves, nos hace buscar la satisfacción en la inmediatez y nuestros neurotransmisores se adaptan, aprenden y con muchas horas de vuelo en las redes sociales, buscan sus dosis rápidas de dopamina, fuera del entorno red.

Un entorno que nos permite llegar más lejos, aprender más, comunicarnos, colaborar, pero que parece que esté siendo absorbido por una pequeña parte de lo que de verdad es Internet, fagocitado por las redes sociales, con sus píldoras de gratificación instantánea.

¿El mundo de la inmediatez o la filosofía slow? Dos formas de entender la vida, cohetáneas, opuestas, pero ligadas a nuestra realidad, ¿seremos capaces de encontrar un punto de equilibrio para que coexistan?




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