25 de mayo de 2011

¿Servirá para algo?

Los acampados en la puerta del Sol comienzan a levantar el campamento. Es difícil mantener una manifestación prolongada, aunque sólo sea desde el punto de vista logístico de los que están allí, por no hablar de la presión de las autoridades municipales, gubernamentales, comercios, transporte y demás servicios generales, que desde el día uno, han intentado disolver la manifestación.

El timing ha sido perfecto. Se inicia una semana antes de las elecciones y se mantiene más allá del cierre de urnas. Los medios nacionales, muy a su pesar, tuvieron que darle cobertura. Los internacionales también. Pero pasado el tirón mediático, consumida la adrenalina de congregar y agregar al segmento de población descontenta con el sistema y con los nuevos señores feudales, 'democráticamente' elegidos en las excelsas urnas, concentrados en tomar posesión de sus nuevas plazas, la pregunta que me queda es ¿servirá para algo?

Todos aquellos que aún creen en la falacia de la democracia representativa ven en este tipo de movimientos un fantasma onírico de sus rivales políticos. Los que pensamos que estamos inmersos en un sistema totalitario, vendido a los intereses económicos de los mismos que nos gobiernan (que no sólo son los políticos), aplaudimos la energía y la capacidad de organización de los grupos de personas que nos sorprenden gratamente con pensamientos divergentes, pero la pregunta sigue bailando en mi cabeza ¿servirá para algo?

El sistema no funciona. La democracia representativa no representa a nadie, excepto a la clase dirigente. Los políticos se han multiplicado como las chinches y han creado superestructuras para dar cobijo a sus otros amigos chinches, que campan a sus anchas por una desolada España que, en avanzado estado de descomposición, se cae a trozos.

No hay dinero. Estamos en quiebra. Pero cuando se habla de recortar o aumentar impuestos, sólo se mira una parte del presupuesto, el de la población que con su trabajo sostiene el dispendio de los que nos gobiernan. No se contempla aligerar las estructuras gubernamentales, ni recortar el gasto en armamento y las mal llamadas 'misiones de paz', no se quiere poner puertas al campo de concejales que crecen como setas en un lluvioso otoño, ni eliminar los gastos de representación, o suprimir los presupuestos destinados a la compra encubierta de votos. No se contempla dejar caer a ninguna entidad financiera, igual que no se plantea modificar la ley de hipotecas, que además de embargar la propiedad de los que no pueden pagar, les embarga sus ingresos futuros y les roba cualquier esperanza de recuperación.

Nuestros políticos han jugado a enriquecerse, mientras vendían piedra a piedra nuestro patrimonio  económico, cultural y social, a las economías más fuertes de Europa. En España ya no queda nada; no hay tejido industrial, ni agrario, ni tejido empresarial, ni innovación. La educación está bajo mínimos, el espíritu emprendedor es prácticamente inexistente. Y la última década de bonanza y crédito fácil, ha hecho que todos olvidemos el espíritu de sacrificio que nos hará falta para salir del hoyo en el que estamos sepultados.

Manifestación. BIEN. Gritemos nuestro descontento, nuestra indignación, nuestra falta de confianza en el sistema, pero los cambios que hay que acometer son estructurales. Son tan importantes, tan enormes, que creo que no se podrán abordar desde dentro del sistema, porque el primer cambio, la primera piedra de la nueva estructura debería ser: ACABAR CON EL SISTEMA, y a excepción de algunos kamikazes, pocos firman su propia sentencia de muerte...

...de nuevo resuena el eco de la pregunta, que sólo el tiempo podrá contestar ... ¿servirá de algo?

3 comentarios:

  1. Yo creo que si va a servir para algo, a pesar de la falta de reflexión previa de la mayoría de la gente que está apoyando la "revolución", de la manipulación de los políticos y de esa especie de universalidad de solidaridad que emana.

    El movimiento 15M refleja la emergencia de la reflexión personal. ¿Cuales son los problemas que tenemos?¿Como me posiciono sobre ellos?

    Esto llevará a la formación de "tribus" que buscaran su "modelo", su forma de vida, su forma de supervivencia. A los que llevamos tiempo haciendo este ejercicio nos parece un poco naif esto que está ocurriendo.

    Para mucha gente ha sido su "despertar", aunque a muchos les cuesta separarse de la manada, del pueblo, de la masa, que por si sola no es nada ni conseguirá nada.

    En una sociedad en metamorfosis, quiera o no quiera, todo el mundo tiene que tomar una decisión y elegir cual es su tribu, su comunidad, sus ideales, su forma de entender el mundo, como te ganas la vida, como te posicionas frente al estado, a la sociedad de consumo, frente a la globalización, etc...

    ResponderEliminar
  2. Es cierto que lo que si se puede asegurar, es que ha servido para que una parte de la población piense sobre dónde estamos y hacia dónde vamos. Con eso se ha ganado muchísimo, porque hasta que la gente no es consciente de que tiene un problema, es imposible que tome ninguna decisión.

    Sobre qué saldrá de la reflexión y la protesta, es sobre lo que me surgen más dudas, pero el tiempo quita y pone y en no mucho sabremos qué camino o caminos, de los infinitos que hay, toman los que se unieron al 15M.

    Durante todos los días que ha durado la manifestación, han demostrado un altísimo grado de civismo, que espero permanezca en sus deliberaciones posteriores, como base de lo que quiera que planteen. Si se pierde el espíritu cívico, o se lo hacen perder, lo más fácil es que la balanza bascule hacia la desobediencia civil.

    ResponderEliminar
  3. Han demostrado civismo porque no han aplicado la ley. Tenían que haber desalojado las acampadas, pero no se hizo. Nadie quiso asumir el riesgo de una batalla campal, que no tengo ninguna duda se hubiera producido.

    De momento, con la institucionalización del movimiento (porque lo permite la ley), ha surgido el Agóra, la plaza del pueblo donde se debate y delibera. Están montando asambleas por todas las plazas de los barrios de Madrid.

    El germen del cambio está en el ambiente, pero queda una larga y confusa reflexión.

    ResponderEliminar