4 de febrero de 2010

Google hackeado. Sus usuarios vendidos.

Parece ser que desde el mes de Diciembre Google ha estado bajo el punto de mira de distintos ataques cibernéticos procedentes de China. El código de Google ha dejado alguna puerta trasera y alguien la ha encontrado, ante el asombro e incredulidad del gigante Google, que frente a noticias tan adversas para su negocio, ha decidido pedir ayuda a la NSA, la National Security Agency del gobierno yanki, con el objetivo de protegerse de futuros ataques y proteger así a sus clientes....

O eso es lo que dicen y de paso una excusa, para que Google y la NSA firmen un acuerdo, que están ultimando, por el que Google compartirá nuestra información con la NSA, en aras de la seguridad del rebaño y la seguridad del mundo.

¿Hasta dónde vamos a consentir que se violen nuestros derechos básicos de libertad, con la tan manida excusa de mantenernos a salvo? ¿estaríamos a salvo en una cárcel en la que nadie puede entrar, pero de la que tampoco podemos salir? ¿tiene derecho cualquier gobierno a saber lo que escribo en mis mails? ¿a leer mis cartas? ¿a saber dónde estoy? ¿y cuándo? y si no les gusta lo que hago, porque no está dentro de su política o de su forma de entender la vida, ¿tienen derecho a detenerme? ¿a aislarme? ¿a eliminarme?.

A lo largo de la historia ha habido infinidad de caza de brujas, y nunca han tenido nada que ver con nuestra seguridad, sino con sociedades falsas, hipócritas y ultraconservadoras, que ven amenazas en cualquier pensamiento libre, alejado de sus normas.

En un mundo globalizado, en que las fronteras se mantienen sólo como una rémora del pasado, para recordarnos las viejas glorias, deberíamos reflexionar sobre los sistemas de gobierno nacionales y supranacionales. Deberíamos pensar que existen otras alternativas al paradigma de la democracia, en la que al menos yo, no me siento representada. Y no, no estoy pensando en dictaduras, ni despotismo ilustrado, ni anarquía, ni teocracia, ni monarquías, ni nada que haya existido hasta ahora. Porque hoy, hay diferencias enormes, respecto a hace tan sólo 30 años.

El acceso a la información es libre y global, y disponemos de tecnologías que nos permiten tomar decisiones en tiempo real;

No permitamos que nos roben nuestra libertad.

No consintamos que nos dejen ciegos en una nueva edad oscura en la que el conocimiento vuelva a estar sólo en manos de la oligarquía.

No vendamos nuestra privacidad por una jaula de oro.

Es hora de despertar del letargo, dejar de tomar la flor de la amapola, y encontrarnos con la realidad tal y como es, no como nos la cuentan.





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