16 de febrero de 2009

El testamento Maya


Sobre el gran misterio de la construcción de las pirámides, tratado en documentales, libros y películas, hay una corriente de opinión con bastantes adeptos, que sin aseverarlo abiertamente, sostienen como única explicación plausible a la construcción de estas maravillas arquitectónicas, que sólo una fuerza extraterrestre habría sido capaz de edificarlas en las fechas en las que los historiadores y arquéologos han datado su construcción.

Esta corriente de opinión, muy, pero que muy evolucionada y adornada es la base del argumento de este libro, que sólo puedo recomendar a los que les gustan las conspiraciones enrevesadas poco creíbles. Y me podríais decir, "pero es que es un libro de ciencia ficción, por eso no tiene que ser creíble". Pero es que no estoy de acuerdo en que esta novela se ubique claramente dentro del género literario de la ciencia ficción, ni que la ciencia ficción no deba ser creíble.

Para mí, El Testamento Maya, se ubicaría más dentro del género de la ucronía, que aunque algunos lo consideran un subgénero de la ciencia ficción, hay otros que lo identifican como un género literario en sí mismo. Una de las características de la ciencia ficción es que el escenario de narración ha variado sobre nuestra realidad, hasta el punto en que deja de tener relación directa y clara con el mundo en que vivimos. El escenario ya no es reconocible. Sin embargo en la ucronía hay una transformación histórica sobre nuestra realidad. Algo que sucedió diferente en el pasado y afecta a la evolución de la historia y de nuestro entorno. Un ejemplo clásico de ucronía es "El hombre en el castillo", de Philip K. Dick, en el que se muestra cómo sería nuestro mundo si los nazis hubiesen ganado la II Guerra Mundial (muy recomendable).

Sobre si es o no creíble, tiene mucho que ver la forma en que está escrito. El autor repite determinadas explicaciones como si de un "mantra" se tratase, pero la sensación final es que no hay una investigación consistente que le ayude a fundamentar su obra, algo que creo esencial en cualquier novela, sea del género que sea.

Tiene un buen comienzo, más o menos hasta la mitad cuando empieza el desenlace, y un final excesivamente previsible y descaradamente abierto a la continuación, que ya está en las librerías, agazapado, intentando subirse a la lista de bestsellers como ocurrió con su primera parte. Los personajes no dan más de si, sobre todo los malos del cuento, pero no sé si es porque yo me leo casi cualquier cosa, o porque venía de las Crónicas de la Dragonlance, que estaban escritas de aquella forma..., que bueno, no es un gran libro, pero se deja leer.

Eso si, la segunda parte no me la compro, una venta menos a sumar en la carrera a entrar en la lista deseada.

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