25 de febrero de 2009

El curioso caso de Benjamin Button

Fui a verla con algo de desgana. El trailer no me había gustado demasiado y tenía la imprensión de que sería una película sensiblera... ¡Qué error inicial y qué acierto ir a verla!.

La película es una adaptación de un relato corto de F.Scott Fitzgerald, convertido en una peli de casi tres horas, en las que se relatan los ochenta años de vida de Benjamin Button, un niño que nace anciano sin experiencias vitales y que muere siendo bebé y sin recuerdos. Tres horas que disfruté, me emocionaron y me han hecho pensar y reflexionar durante muchos días después.

El prólogo es un cuento, que por sí mismo, merecería la pena ir a ver. El tiempo avanza, no puede retroceder, y con esta reflexión comienza la narración de la vida de un hombre, vivida de fin a principio, no de principio a fin. Y aun así el tiempo avanza, no retrocede. Pero para Benjamin, avanza de una forma que condiciona su vida y su historia de amor con Daisy.

Es un canto a la vida, una invitación a disfrutar del presente, a valorar lo que hoy tenemos y puede que mañana ya no esté, a valorar nuestras vivencias y nuestros recuerdos, porque también eso nos lo puede robar el tiempo.

La ambientación es perfecta, la fotografía y la banda sonora te imbuyen en el cuento. El trabajo de maquillaje en Benjamin y en el resto de personajes, pero sobre todo en Benjamin, es increíble, tanto cuando es anciano, como cuando es adolescente. La narración, la secuencia de escenas, la progresión de la vida de Benjamin a través de sus relaciones con otros personajes, las vidas que marcan una vida, la muerte presente desde el principio hasta el fin, hacen que sea una película, que sin tener una moraleja de fábula, te obliga a reflexionar. A cada uno en nuestra vida. Abierta a mil lecturas e interpretaciones, pero con espíritu positivo y de lucha.

En fin, desde mi punto de vista, muy recomendable.

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