23 de febrero de 2009

El arte de conducir bajo la lluvia


Me lo pidió Pei de Reyes y sabiendo que la historia estaba contaba por un perro con un amo que era piloto de coches, no pude decirle que no, demasiadas similitudes. Primero lo leyó él, e insistió tanto en que lo leyera, que lo empecé la semana pasada y lo terminé el Domingo.

Es una historia tierna, pero que no mantiene bien el ritmo a lo largo del libro. Hay capítulos con una gran inspiración, y algunas reflexiones y puntos de vista caninos respecto al mundo humano, muy acertados y muy agudos. Pero el autor no es capaz de mantener la chispa a lo largo de la historia. La idea de que el narrador sea un perro que piensa que en su próxima vida será humano, es buena, pero algunas veces el narrador-perro suena en exceso a la voz de la conciencia, y no como un "ser" de otra especie que debería estar por encima de las normas preestablecidas en nuestra sociedad.

No es "EL LIBRO" en mayúsculas, pero para los que tenemos perro, y lo consideramos como parte de nuestra familia, para los que en ocasiones nos ha sorprendido nuestro perro hasta el punto de pensar que es realmente inteligente, para los que además tenemos hijos que consideran al perro, casi, como un hermano, es un libro de obligada lectura.

Enzo, el narrador, me recordaba a Paco, mi perro. Su relación con su amo, Denny, y con su mujer Eve, me recordaba a la que Paco tiene con nosotros, y su relación con la hija, la que mis hijos tienen con él.

Para nosotros, Paco no es un animal de compañía, forma parte de nuestra familia y ha establecido relaciones y lazos especiales con cada uno de nosotros, con su manada. Es una fuente de amor, cariño y comprensión incondicional. Identifica cuando cada uno está contento, triste, preocupado o enfadado, y es capaz de transmitir apoyo en cada estado de ánimo.

Si no sabéis, si animaros o no a su lectura, podéis bajaros el primer capítulo aquí.

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