2 de diciembre de 2008

Trabajo, capital y recursos naturales

Estos son los 3 principios en los que se basa nuestra economía. Muchos filósofos y economistas han escrito ensayos sobre distintos modelos económicos, basados en ellos.

Sólo voy a citar en esta entrada a uno. John Stuart Mill, británico del siglo XIX autor de "Principles of Political Economy" (además de ferviente defensor de las libertades y los derechos de la mujer) que en 1848, cuando fue publicada esta obra, predijo que según el funcionamiento de las tres variables, trabajo, capital y recursos naturales, la economía crecería hasta un límite, a partir del cual, pasaría a una etapa estacionaria en la que podríamos enfocar nuestros esfuerzos a mejorar la humanidad.

    "There would be as much scope as ever for all kinds of mental culture, and moral and social progress... for improving the art of living and much more likelihood of it being improved, when minds cease to be engrossed by the art of getting on."
Yo creo que esa etapa ha llegado y que lejos de buscar soluciones para la crisis mundial dentro del esquema de crecimiento, se deberían buscar soluciones para una etapa de estancamiento, sin fecha de caducidad. Dejar de utilizar el concepto de recesión, y no esperar que las economías mundiales sigan creciendo a ratios del 2, del 3 o del 10%, como ha hecho China en los últimos años, sino que decrezcan de una forma pausada y organizada, y se controle el crecimiento de la población (que según estudios si no se hace nada, seremos 9.000 millones de personas en 2.050)


La economía no puede continuar creciendo, cuando los recursos naturales no se pueden multiplicar. Vivimos en un planeta limitado, que no puede regenerar los recursos que consumimos, al ritmo al que lo hacemos.

Durante los últimos cincuenta años, las curvas de crecimiento de población, PIB, uso de agua, fertilizantes, papel, transporte,... se han disparado.

A la humanidad le ha costado millones de años llegar a la situación económica y de desarrollo actual, pero al ritmo de crecimiento de hoy en día, los principales ratios se duplicarían en tan sólo tres décadas (ver informe planeta vivo 2.008 de WWF). En el año 2.050 necesitaríamos dos planetas como la Tierra, y claramente nos falta uno.

Tenemos déficit energético, los precios de los alimentos suben, estamos deforestando el planeta, hemos rebasado el pico de Hubbert en recursos fósiles, hay déficit crediticio, los bancos de pesca están siendo esquilmados, desaparecen especies todos los años, ... y los gobiernos siguen pensando en qué hacer para reactivar el crecimiento económico mundial con los parámetros de hace más de un siglo.

Deberíamos empezar a crear nuevas formas de vivir, de pensar, de actuar y de gobernar.

Ante esta época de cambios me surgen muchas dudas y muchas preguntas.

Hoy las escribo de forma retórica, aunque quizá un día, vaya una a una y las desgrane...

Cuando un bosque se tala, la industria maderera engrosa el PIB del país, pero ¿porqué no le damos valor negativo a que ese bosque haya dejado de existir? ¿no debería tener un precio eliminar masa forestal que evita emisiones de CO2? ¿Si Europa, USA, China están viviendo de los recursos naturales de países en vías de desarrollo, y beneficiándose de su falta de uso y acceso a los recursos comunes (aire, oceános, masas forestales, ...), no deberíamos pagar a los países en vías de desarrollo, por lo que nosotros usamos y ellos dejan de usar teniendo, como tienen el mismo derecho de uso que el nuestro?.

¿Si pagásemos por ello, y repercutiésemos todos los recursos a cada producto y a nuestro crecimiento y desarrollo, sería rentable? ¿estaríamos dispuestos a pagar el precio real de las cosas, si dejásemos de estar subvencionados por las zonas más pobres del planeta?

¿Por qué los gobiernos están inyectando dinero que sale directamente de nuestros impuestos en el sector financiero, cuando esa inyección no repercute directamente en el crédito a las familias y a las empresas? ¿porque la banca es mejor destino para nuestros impuestos, que la industria del automóvil, o que las pymes, o que los contribuyentes? ¿por qué no dejan caer a la banca, igual que caen tantas y tantas empresas en las crisis?

¿Por qué se esfuerzan los gobiernos en mantener el "statu quo"? ¿es el "statu quo" lo que les ayuda a mantenerse ellos mismos en el poder?

¿Por qué en un mundo global y tecnificado seguimos con sistemas democráticos de representación cada cuatro años y mantenemos un sistema de fronteras digno de la Edad Medieval? ¿no tenemos capacidad para tomar las decisiones en directo, en lugar de dejarlas en manos de políticos que sólo buscan mantener su puesto de trabajo y su área de poder?

2 comentarios:

  1. Me han gustado también estas reflexiones, aunque no lo comparto las conclusiones. Creo que el crecimiento ni ha terminado, ni lo debería hacer. Eso sí, nos toca lidiar con arreglar problemas graves estructurales que creo que tienen solución: impactos medioambientales, residuos, generación de energía, abastecimiento de agua y alimentos, desigualdad local y global... El hombre por su propia naturaleza no puede permitirse dejar de crecer, es un virus, pero el crecimiento debe ser SOSTENIBLE, para que el parásito no acabe con el huesped. Cuando no podamos crecer más fisicamente en la Tierra debemos ser capaces de colonizar el resto del universo y así encontrar nuevos huéspedes que garanticen la supervivencia a largo plazo de la especie. Adolfo

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  2. No estoy de acuerdo en que sea inherente a nuestra naturaleza el crecimiento y mucho menos los crecimientos exponenciales del último medio siglo, no hay nada que nos obligue a seguir creciendo, pero entiendo que ninguno queramos renunciar al nivel de confort al que hemos llegado y que debemos de compartir el mismo nivel con los países que aun no lo han hecho.
    Se podrían sostener los niveles actuales, eliminar las desigualdades, cuidar a nuestro "huesped" para que el nivel actual no dañe nuestro entorno, y planificar una vida sostenida en el planeta sin mayor crecimiento. Pero eso no se puede hacer si las reglas se basan en los crecimientos de los últimos 50 años. Sólo se podría si hubiésemos conseguido colonizar algún planeta deshabitado y por el momento queda en el plano de la ciencia ficción.

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