5 de junio de 2016

El dinero ya no tiene color, aunque sigue teniendo sexo



El mundo es global. Algunos insisten en preservar y, mal que nos pese, aún persisten reminiscencias de un pasado que se fue; naciones, fronteras, monedas; líneas imaginarias que delimitaban el poder, pero que hoy en día, se han convertido en líneas digitales que se configuran en malla, en red.

Los centros de poder han dejado de ser los de siempre, en el plano digital, de tecnología y startups, Silicon  Valley no es hoy el centro de inversión, ni nacen en USA todas las startups que configurarán la tecnología del mañana.

El capital y el espíritu emprendedor, ha migrado a otros lugares del mundo; Rusia, Sudáfrica, India, Korea del Sur, China, Brasil. Donde hay personas, que no sólo invierten, sino que tienen proyectos propios, que financian y abanderan, como  Dimitry Itskov, con su proyecto immortal, Yuri Milner, con su proyecto de viajes interestelares, Breakthrough Starshot, Sundar Pichai, CEO de Google y accionista, Elon Musk también cautivado por los viajes interestelares en su proyecto SpaceX,  Eduardo Saverin  que después de Facebook ha invertido más de 150 millones de dólares en startups desde Singapúr.

Lamentablemente, en un repaso al panorama inversor, aunque hay mujeres emprendedoras con grandes proyectos, no están en la misma liga que los hombres. Aún jugamos en segunda división; 

El dinero ya no tiene color, pero sí sexo.


1 de junio de 2016

Cometas en el cielo

De vez en cuando es bueno, salir de la ciencia ficción y la fantasía épica, para darse un baño de realidad. 'Cometas en el cielo' nos traslada a Afganistán y a un problema actual; la vida de los refugiados y la destrucción total de un país, después de años de guerra.


A los occidentales, acostumbrados a una vida cómoda y segura, estas situaciones nos parecen más, algo sacado de un libro de esos que te hace llorar, que una realidad paralela que viven en sus carnes millones de personas.

Sobre el libro, decir que está escrito de una forma brillante, cercana, humana, cada frase transmite lo que aquellos niños pudieron sentir y nos acerca a llegar a pensar, lo que millones de niños desplazados por guerras, sequías, pérdida de sus tierras y hogares, están sintiendo hoy, ahora.., aunque allí en la lejanía, pareciera que en otro universo, del que nos abstraemos para no pensar, no saber, no conocer y así no sentir que también, es nuestro problema.

De temática similar a este libro, recomiendo una película que he visto recientemente, 'The good lie', sobre los niños perdidos de Sudán. La huida a pie, de un grupo de niños pequeños a lo largo de más de 1.600 km, hasta llegar a un campo de refugiados, su vida allí y su viaje a una oportunidad de retomar una vida que se perdió el día que tuvieron que abandonar la sabana.

Autor: Khaled Hosseini
Nº pag.: 384

29 de mayo de 2016

Aprende idiomas, aprende a programar


A estas alturas todos tenemos claro que los idiomas es mejor aprenderlos de pequeños. Nuestro cerebro es más receptivo y creamos las conexiones necesarias para acordarnos de estructuras gramaticales que nos son ajenas, además de entrenar nuestras cuerdas vocales, para conseguir sonidos a los que de forma habitual, en nuestro entorno, no estamos expuestos.

Cualquier padre diría, hoy, que le gustaría que sus hijos aprendiesen inglés, ¿y programación?

Al fin y al cabo son lenguajes, lenguajes de programación; tienen sus propias estructuras gramaticales, sus propias reglas, su lógica y sus sonidos, que se retransmiten en el mundo digital.

Conocer las estructuras básicas de los lenguajes de programación, debería estar en la curricula de primaria y secundaria, pero no lo está, así que os presento una opción: CodeCombat, empresa californiana para aprender a programar jugando.

Empezaron en 2013, tienen más de 5 millones de jugadores/alumnos, han traducido su plataforma a 200 idiomas, trabajan en código abierto con más de 500 colaboradores y tienen un programa diseñado para impartir en cualquier colegio de 25 a 35 horas.

¡Excelente proyecto!



24 de mayo de 2016

Redes sociales y dopamina :: La gratificación instantánea



¿Qué nos está pasando? Cada día empleamos más horas en las redes sociales, que parece se hayan convertido en parte de nuestra vida. Han dejado de ser un reflejo o una forma de comunicación de lo que hacemos, para convertirse en un generador de placer y motivación, REAL; Subo una foto y miro y vuelvo a mirar, cuántos likes tiene, cuántas veces se ha republicado, cuántos alcances he conseguido... 

El éxito social se mide en tráfico digital.

La red crece y las redes sociales se convierten cada día más en esa red por si caigo al saltar; el soporte para hacernos sentir bien. Publico un tweet, ya está en negrita, retweetean, agrego cuatro seguidores y... chute de dopamina: 'Molo', me siguen, me escuchan, me retransmiten.

Nuestro cerebro es pura neuroplasticidad, aunque no lo parezca, estamos diseñados para adaptarnos a los cambios y en la era digital, eso es lo que estamos haciendo. Nuestra exposición a la información red, más visual, más rápida, con palabras claves, nos hace buscar la satisfacción en la inmediatez y nuestros neurotransmisores se adaptan, aprenden y con muchas horas de vuelo en las redes sociales, buscan sus dosis rápidas de dopamina, fuera del entorno red.

Un entorno que nos permite llegar más lejos, aprender más, comunicarnos, colaborar, pero que parece que esté siendo absorbido por una pequeña parte de lo que de verdad es Internet, fagocitado por las redes sociales, con sus píldoras de gratificación instantánea.

¿El mundo de la inmediatez o la filosofía slow? Dos formas de entender la vida, cohetáneas, opuestas, pero ligadas a nuestra realidad, ¿seremos capaces de encontrar un punto de equilibrio para que coexistan?